Área de psicología

Un espacio para Entenderte Escucharte Sentirte segura

Un espacio para entenderte y acompañarte

En el área de psicología de Raíces ofrecemos un espacio seguro para parar, entender lo que está pasando y acompañarte en ese proceso.
No partimos de la idea de que algo está “mal” en ti, sino de que todo lo que haces tiene un sentido, incluso cuando duele o parece no tenerlo.
A veces las conductas o los síntomas son solo una forma de intentar protegernos, adaptarnos o sostener lo que cuesta nombrar.
Y en terapia, entender eso importa. Mucho.

Nuestra forma de trabajar es cercana, humana y comprometida. Nos interesa que te sientas escuchada, acompañada y con un lugar donde poder ser tú, sin juicios ni presiones.
Creemos en una terapia que acompaña, que se adapta a cada momento vital y que busca devolver autonomía y claridad, no generar dependencia.

Cómo entendemos la terapia

Trabajamos con una mirada amplia, reconociendo que muchas veces el malestar no surge solo de lo personal, sino también del entorno, las expectativas externas y de las violencias cotidianas.
Eso también atraviesa el cuerpo y la salud mental.
Por eso, la terapia no se centra únicamente en aliviar los síntomas, sino en comprender el contexto que los origina y sostener el cambio de forma realista y respetuosa.

Nos importa lo que pasa dentro, pero también lo que ocurre alrededor.
Y entendemos la terapia como un proceso vivo, que cambia contigo y que tiene como horizonte que puedas sostenerte con tus propios recursos y sentirte más libre en tu vida.

Áreas de trabajo

Los TCA pueden tener orígenes muy distintos. A veces comienzan tras una dieta, una enfermedad o un cambio mantenido en la alimentación; otras veces están vinculados con la exigencia, el perfeccionismo o el intento de recuperar control en momentos de malestar.

A menudo, detrás hay una combinación de factores personales y sociales, como la gordofobia y la presión estética, que también son formas de violencia y sufrimiento.

En terapia trabajamos para comprender qué función cumple la conducta alimentaria, acompañar la regulación emocional, el miedo, la autoexigencia o la culpa, y reconstruir una relación más compasiva con el propio cuerpo.

Abordamos el proceso desde la comprensión y la constancia, entendiendo que la recuperación es posible y que se construye paso a paso, en vínculo y con apoyo.

La autoestima influye en la forma en que pensamos, nos relacionamos y tomamos decisiones.
A veces se resiente cuando hemos aprendido a ser demasiado exigentes, a callarnos para evitar conflictos o a sentir que no somos suficientes.

En terapia exploramos de dónde viene esa forma de tratarnos y qué necesitamos para poder hacerlo de un modo más amable y coherente con lo que somos.

En algunos casos, esto también incluye trabajar la relación con el cuerpo y con la propia imagen, pero la autoestima va mucho más allá de eso: tiene que ver con cómo nos miramos, cómo nos hablamos y qué creemos merecer.

La ansiedad no siempre es algo que haya que eliminar.
Muchas veces es una señal de alerta, una forma del cuerpo de decir “así no puedo más”.

En terapia buscamos comprender su origen, reconocer los patrones que la alimentan y construir formas más amables de regular y responder al malestar, sin exigirnos dejar de sentir.

Cuando cuesta encontrar energía, ganas o sentido, la terapia puede ofrecer un lugar desde el que reconstruir poco a poco la dirección y el sentido de la vida.

No buscamos únicamente aliviar el malestar, sino acompañarte a darle significado y a recuperar la conexión con lo que te sostiene, validando tus tiempos y tus emociones.

La etapa del embarazo, el parto y los primeros meses de vida puede ser tan intensa como frágil.
A veces trae alegría y calma, y otras, miedo, culpa o una sensación de desbordamiento difícil de explicar.

En algunos casos, el camino se ve atravesado por la pérdida, por procesos de infertilidad o por experiencias que rompen lo que esperábamos vivir.
El duelo perinatal es un dolor que a menudo se vive en silencio, porque cuesta encontrar quién sepa acompañarlo sin minimizarlo o sin apartar la mirada.

En Raíces ofrecemos un espacio donde poder poner palabras a lo que pasa, llorar sin prisa y sentirte sostenida mientras atraviesas este proceso.
No hay una forma “correcta” de hacerlo: hay historias, cuerpos y tiempos distintos, y todos merecen cuidado y respeto.

A veces, lo que duele no está solo dentro, sino entre las personas.
En Raíces trabajamos con familias, parejas o vínculos donde la comunicación se ha enredado, donde se repiten patrones o donde el afecto convive con el cansancio o la culpa.

La terapia familiar no busca señalar culpables, sino entender lo que cada uno intenta cuidar o proteger, aunque no siempre lo consiga de la mejor manera.

Es un espacio para volver a escucharse, reparar lo que se ha roto o aprender a relacionarse de otra forma.

Nuestro trabajo se centra en recuperar el vínculo, porque creemos que es ahí, en las relaciones, donde más nos dañamos… pero también donde más podemos sanar.

Un espacio para cuidare tu bienestar emocional

Un lugar seguro donde comprender lo que te ocurre, sin juicio, y avanzar a tu ritmo hacia una mayor calma, claridad y autonomía.

Comprender lo que te pasa

Todo tiene un sentido, incluso aquello que duele o no se entiende.

Acompañamiento sin juicio

Un espacio cercano y respetuoso donde poder ser tú, sin presión ni exigencias.

Cambio desde la autonomía

La terapia como un proceso para sostenerte con tus propios recursos y vivir con más libertad

Formulario de contacto

Cubre el siguiente formulario, nos pondremos en contacto en seguida.